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Day Leclaire – Varias Contemporanea

Taylor Daniels estaba dispuesta a hacer todo lo que fuera necesario para convertirse en la vicepresidenta de la empresa de su padre… hasta alquilar un prometido. Por suerte, el destino llegó en la forma de J.T. Richmond. J.T. era perfecto: alto, atractivo moreno y capaz de hacer cualquier cosa por dinero.
A J.T. Richmond, la corporación Daniels le estaba causando problemas y ya había decidido pegarse a Taylor como si fuera su sombra… ella solo le había ofrecido la forma perfecta de hacerlo. Sin embargo, empezaba a desear que fuera algo más que su falsa prometida.

Regla número 100: Todas las reglas fueron creadas para ser rotas.
Regla número 21: El amor a primera vista no existe.
Vivir siguiendo siempre las leyes de la lógica era la premisa básica para Julian Lord. El éxito, a su entender, se basaba en eso. Sin embargo, la situación en la que se encontraba tras la muerte de su tía tenía poco de racional. Maudie había escondido su testamento en un intento de unir a las dos personas que más quería. Pero el enigma estaba resultando más complejo de lo que en principio parecía…
Regla número 68: Todas las relaciones deberían estar basadas en compartir intereses comunes.
La hermanastra de Julian, Callie, era por definición no-lógica. Su vida era un claro ejemplo de desorden o, mejor dicho, de un orden desordenado. A pesar de eso, había algo en ella que la hacía irresistible para Julian; tal vez era una reacción química.
Quizás Maudie no estaba tan loca, después de todo. O, simplemente, era una clara aplicación de la regla 100…

Maddie Wallace estaba desesperada. Su “casi-prometido” y su familia vendrían a su casa en Nochebuena, y esperaban una cena elaborada. Había un único problema: Ella no sabía cocinar. La solución: Contratar al sexy chef Joe Milano, y esperar que él pudiera ayudarla a salir del aprieto. Desafortunadamente, Maddie pronto descubriría que un hombre y una mujer, una cocina y comida eran los ingredientes de una receta para un desastre de proporciones románticas!

Piper Montgomery no supo cómo reaccionar cuando el acaudalado Gideon le reclamó que le devolviera un antiguo préstamo. Como no podía pagarle… ¡se ofreció a sí misma para saldar la deuda!
Hacía ya cinco años que Gideon y Piper se habían enamorado el uno del otro, pero sus sentimientos todavía estaban más que vivos. Ahora que el destino los había juntado de nuevo, ¿serían capaces de olvidar el pasado? ¿Acabaría aquel préstamo convirtiéndose en matrimonio?

Era rico, implacable y despiadado, pero ella conseguirá ablandarle el corazón. A pesar de que una vez se escapó de su lado, Gabe Piretti no había olvidado la mente despierta ni el cuerpo estilizado de Catherine Haile. Estaba tramando cómo conseguir que volviera a formar parte de su vida, y de su cama, cuando ella le pidió ayuda para salvar su negocio. Gabe se aprovechó de su desesperación para conseguir lo que quería: a ella. Pero ¿qué pasaría cuando tuviera que elegir entre el trabajo y el placer de una mujer tan seductora?

Reed Harding había tenido doce secretarias en seis meses. Sólo una mujer muy especial sería capaz de trabajar con él, una mujer como Angie Makepeace.
Era rubia, bella y llamativa. Sin embargo, a Reed le parecía que su secretaria número trece tenía un serio problema: estaba convencida de que era su ángel guardián y decía que su misión era buscarle una esposa…

“Voy a tener un hijo tuyo”

Emma Worth cambió la vida de Chase Larson al decirle que estaba embarazada. El millonario había nacido fuera del matrimonio y no estaba dispuesto a que eso mismo le ocurriera a un hijo suyo. Sólo había una cosa que podría impedir que convirtiera a Emma en su esposa: la enemistad que había entre sus familias.

Ella nunca se habría imaginado que una sola noche con Chase los uniría para siempre. La heredera deseaba desesperadamente criar a su hijo juntos, pero sólo si Chase conseguía olvidar que eran enemigos.

El magnate de los negocios Jack Sinclair estaba decidido a conseguir lo que era suyo: una parte del imperio de los Kincaid. Como el heredero ilegítimo e ignorado que era, había esperado mucho tiempo para conseguir su recompensa. Y tenía a la sexy y brillante Nikki Thomas de su parte para ayudarlo, ¿verdad?
No exactamente. Nikki era una investigadora empresarial de los Kincaid, así que su lealtad estaba más que dividida y sus intenciones ocultas hacían que Jack quisiera alejarse de ella. Pero la pasión les concedió una segunda oportunidad hasta que se reveló otra verdad que podría separarlos definitivamente.

Hacía años que Sable había sido acusada de vender secretos de la empresa a la competencia, y esa acusación le había hecho perder su trabajo y el hombre al que amaba. Ahora era como si la historia volviera a repetirse. Damien Hawke la había creído culpable cinco años atrás, y ni había olvidado ni la había perdonado. Sable tenía un secreto de cuatro años y medio, un secreto que no podía compartir con nadie…

Zara estaba decidida a correr cualquier riesgo para escapar del matrimonio que su ambicioso padrastro había preparado para ella. Sabía que el príncipe Malik Haidar, exiliado en América, iba a recibir un regalo de cumpleaños y estaba decidida a ser ese regalo…

El príncipe Malik Haidar se había alejado de su reino por un conflicto político y en cuanto vio a Zara, que era el regalo que supuestamente le enviaba su primo, sospechó de ella. Pero Zara era una mujer diferente de todas las demás, y su insistencia en esperar hasta el mismo día de su cumpleaños para disfrutar del “regalo”, sólo lo hacía sentirse más fascinado… y aumentaba los problemas de Zara.

Madison no acostumbraba hablar de amor con desconocidos, pero encerrada en una ascensor durante horas y a oscuras, se encontró contando sus emociones más íntimas a Harry Jones. Cuando por fin los rescataron, no quedaba ningún secreto que desvelar entre ellos…

¿O quizá sí? De pronto, Maddy empezó a pensar que se acercaba su cumpleaños y que era posible que su familia, en su empeño por buscarle marido, le estuviera preparando a Harry como regalo perfecto. Si eso era cierto, ¿estaría él dispuesto a convertirse en un marido de regalo?, ¿y se rendiría ella ante tal ofrecimiento?

Cuando Ana Kane se despertó en la cama de un hospital, ni siquiera se acordaba de su nombre. ¡Por fortuna, su marido estaba allí para recordárselo! ¡Pero el problema era que tampoco se acordaba de él! Y Sebastián Kane no era la clase de hombre que una mujer olvidara con facilidad. Ana empezó a sospechar que la descripción que Sebastián hacía de su idílico matrimonio se alejaba bastante de la realidad. ¿Por qué si no había contratado a un detective para investigar lo que pasó en el accidente que tuvo con el coche? Para ser una pareja feliz, no parecía que existiese mucha confianza en su relación…

Había llegado el momento de su venganza Alex Montoya era el hijo del ama de llaves y lo bastante ingenuo como para enamorarse de la hija del jefe. Después de ser expulsado como castigo, Alex se había convertido en un millonario con un solo objetivo: la venganza. Ahora tenía a Rebecca Huntington justo donde la quería… pagando las deudas de su padre, convertida en su ama de llaves. Alex se había jurado que no volvería a sentir nada más que frío desdén por la mujer que estaba a su merced. Sin embargo, algunos recuerdos eran difíciles de borrar y, algunos deseos, imposibles de resistir.

Sami Fontaine quería un hijo más que nada en el mundo. ¡Pero no quería un marido! ¿Dónde podría encontrar un hombre que aceptase su propuesta? La solución era sencilla: publicar un anuncio.

Cuando el impresionante Noah Hawke se presentó en su casa, Sami comprendió que había encontrado al hombre perfecto. Sólo que Noah no había acudido para ofrecer sus servicios como posible padre: lo habían contratado para proteger a Sami. ¡Y la mejor manera de protegerla iba a ser casándose con ella!

Hutch Lonigan apenas tenía diez años, pero sabía exactamente lo que quería regalarse a su madre el día de su cumpleaños: ¡un hombre! Así que una mañana acudió a una agencia matrimonial de San Antonio, con sólo nueve dólares en el bolsillo, y exigió el mejor candidato disponible.

A Ty Merrick, un discreto ranchero, le bastó mirar a Cassidy Lonigan para oír campanas de boda. Pero necesitaría mucho más que dulces palabras y besos para persuadir a esa testaruda mujer.

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