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Dawn Atkins – Varios Contemporaneas

Lacey Wellington había decidido cambiar de vida, y Max McLane, un cowboy muy sexy, era el hombre perfecto con el que compartir la aventura que tenía en mente.

El problema era que aquel parecía ser un tipo honrado y se resistía a sus insinuaciones. Iba a tener que demostrarle que solo quería algo de pasión con un cowboy dese nfrenado y salvaje.

Lo curioso era que cuanto más lo conocía, más se alejaba del prototipo de cowboy que ella tenía.Max no quería volver a ver una silla de montar o una vaca en toda su vida, pero había prometido al superprotector hermano de Lacey que cuidaría de ella.

Así que, allí estaba un contable como él haciéndose pasar por un cowboy…

y tratando de mantener las manos alejadas de Lacey.

Tamara trabaja como guía turística en el ayuntamiento de Ortigueira y vive en la casa familiar con su madre, Violeta, el actual marido de ésta, Valentín, los cuales regentan un hotel rural, y sus dos hermanastras gemelas, Uxía e Iris. Esta última la odia y siente mucha envidia de ella. En varias ocasiones y contando con la ayuda de Noelia, su madre biológica que estuvo varios años en prisión por asesinar a su tía, logró atentar contra la vida de la joven, obligándola a abandonar su hogar. Lía, su mejor amiga, la convence para que comparta vivienda con su hermano, Mateo, el atractivo médico que la había atendido en el hospital. Éste mantiene una relación un tanto compleja con Isidora, una fogosa chilena de armas tomar y con muchos secretos. Para ella, Mateo es solo un amante entre muchos otros de una gran lista y Lía se encargará de desenmascararla.
Un thriller romántico con mucho humor, pasión y suspense que te hará viajar a los hermosos acantilados de Loiba.

Ir al instituto nunca había sido tan apasionante…

Tucker Manning, el hombre más sexy al que Cricket Wilde había conocido en su vida y al que nunca había podido olvidar, ahora era su jefe. Con sólo volver a verlo, la profesora de química se moría de ganas de comprobar si entre ellos seguía habiendo la chispa de antes. Pero parecía que se había vuelto un tipo formal, mientras que a ella no había nada que le gustara más que romper las reglas. Y no tardó en derretir su fachada de hielo con sus cálidos besos y hacer que volviese a ser el hombre atrevido de antaño.

Si el pequeño secreto que ocultaba Tucker salía a la luz, todo lo que había intentado conseguir se echaría a perder. El problema era que no podía resistirse a la salvaje sensualidad de Criket…

¿Cómo iba a trabajar con su ex prometido…?
La huida de su propia boda le estaba pasando factura a Mariah Monroe años después. Tenía que volver a casa, localizar a su ex novio y convencerlo para que la ayudara a conservar la empresa familiar. Pero los planes de Nathan Goodman eran liberar por fin su lado más salvaje. Lo más curioso era que parecía que la atracción que había entre ellos no desapareció cuando ella huyó de él…

Claire tenía una vida perfecta… en sus sueños
Claire Quinn tenía un empleo fijo en una agencia de publicidad, un apartamento caro y un canalla por novio. Así que había llegado el momento de hacer realidad su sueño.

Pero no sabía cómo hacerlo, seguramente sólo tenía que poner en marcha su plan. Afortunadamente tenía a sus leales amigas, que de vez en cuando se quejaban sobre su vida sentimental, pero jamás lloriqueaban. Con tan buenos consejos y su resuelta actitud, nada podía salirle mal.
El problema era que el chico tan encantador que acababa de cautivarla tenía una filosofía de la vida que no encajaba con sus planes.
Parecía que iba a tener que dejar de seguir sus propios consejos…

Había una segunda oportunidad para la seducción.

Un año antes Nick Ryder y Miranda Chase habían compartido una maravillosa noche de pasión que había dejado en él algo más que un poco de carmín en la camisa. Cuando ella se negó a responder a sus llamadas, Nick captó el mensaje… era una mujer sofisticada que no quería nada de un vulgar policía como él. Pero cuando volvieron a encontrarse, Miranda necesitaba la ayuda de Nick, y su talento como investigador. Él no podía negarse si era ella la que se lo pedía… pero tendría que mantenerse alejado de su cama, o al menos intentarlo…

Miranda había hecho un gran esfuerzo para olvidar al guapísimo Nick Ryder, ya que si no había vuelto a llamarla era porque no tenía el menor interés. Pero ahora había vuelto a su vida… y estaba más sexy e irresistible que nunca. Aunque su mirada decía lo contrario, Nick no paraba de repetir que aquello era un asunto estrictamente profesional. Eso quería decir que Miranda iba a tener que retocar su pintura de labios y provocarlo… porque lo que no iba a hacer era dejarlo escapar.

Ella necesitaba un curso acelerado de pasión…
Estar fuera de la circulación no era el fin del mundo… pero era un gran problema si aspiraba a escribir una columna sobre sexo. Beth Samuels no acostumbraba a soltarse el pelo, así que iba a necesitar mucha práctica si quería que sus artículos vibraran de pasión.
Y no pudo empezar mejor, pues conoció a AJ, un hombre increíblemente guapo que despertó en ella sus más ocultos anhelos. Después de una apasionada noche juntos, Beth supo lo que era sentirse verdaderamente sexy. Era una lástima que la distancia impidiera que siguieran ensayando… hasta que él apareció en su puerta.

Cuando aceptó aquella cita de última hora con uno de los clientes de su hermana, Kylie Falls jamás habría pensado que un hombre que necesitaba los servicios de una agencia matrimonial pudiera ser tan sexy como Cole Sullivan. Lástima que ella estuviera a punto de marcharse de la ciudad en busca de un trabajo y una vida mejor. Pero hasta ese momento, todavía disponía de unas semanas… y él parecía dispuesto a tener una aventura breve pero intensa.

Necesitaba urgentemente encontrar un marido…
La familia de Nikki Winfield creía que tenía una tienda con mucho éxito y que estaba casada con un médico, pero en realidad era una artista del tatuaje con ciertos problemas para comprometerse. Cuando una urgencia familiar la obligó a volver a casa, se dio cuenta de que tenía que encontrar un marido a toda prisa. Fue entonces cuando pensó en el dentista Hollister Marx, al fin y al cabo un dentista era un médico, ¿no? Y además él le debía un favor.
El problema surgió cuando los besos de su supuesto marido empezaron a hacerse demasiado reales.

Es muy peligroso encapricharse de tu compañero de casa…
Ariel Adams odiaba la playa, por eso cuando se vio obligada a mudarse a una casa junto al mar, pensó que las cosas no podían empeorar. Pero claro que podían.
La casa no estaba vacía, en realidad había un montón de prendas y material deportivo, toallas sucias, un perro enorme… y Jake Renner… el guapísimo encargado de arreglar la casa. ¿Cómo iba a compartir la casa con un tipo tan sexy… y con sólo una cortina separando sus dormitorios?
Jake sabía que Ariel lo consideraba otro fanático de la playa, y sin embargo a él cada vez le resultaba más difícil resistirse a sus encantos. Ahora sólo tenía que convencerla de que la mejor forma de compartir una casa… era compartiendo también la cama…

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