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Douglas Preston Y Lincoln Child – Serie Agente Pendergast

En 1986, en plena selva amazónica, un grupo de científicos encuentra la talla de un enigámtico dios adorado por una tribu de salvajes.
El extraño ídolo es enviado a Nueva York, donde queda arrumbado en los sótanos de un enorme y antiguo museo.
Poco después, los científicos son masacrados por los indígenas y todo el proyecto cae en el olvido.
Sin embargo, con ocasión de una importante exposición, las sinuosas galerías y los vetustos subsuelos del museo se convierten en escenario
de varios asesinatos horrendos e inexplicables… Un mundo de maldiciones y pesadillas ancestrales instalado en el corazón del Nueva York actual al que deberá enfrentarse Margo Green
una conservadora del museo, con la ayuda de un enigmático agente del FBI llamado Pendergast.

Cuando la policía encuentra dos esqueletos unidos en un óseo abrazo en un río de Manhattan, Margo Green, conservadora del Museo de Historia Natural, es invitada a colaborar en la investigación,
no sólo por sus conocimiento antropológicos sino por su experiencia el año anterior en el enfrentamiento con una horrenda bestia que andaba suelta por los sótanos del museo.

Una pareja de autores que ha revolucionado el suspense, con tramas que van de lo científico a lo sobrenatural, y que también incluyen investigación histórica. Cien años después, en Manhattan,
aparecen los restos de quienes fueron víctimas de un asesino en serie. Un singular detective y una tenaz arqueóloga se empeñan en rastrear el horror que alarga su sombra hasta la actualidad.

Medicine Creek es un pueblo perdido de Kansas, un pueblo tranquilo donde todo el mundo se conoce y donde nunca ocurre nada… Hasta que se produce un asesinato. En medio de un campo de maíz
se descubre el cadáver mutilado de una mujer rodeada por un círculo de flechas indias, cada una con un cuervo atravesado en su punta. Y esto es solo el principio.
El asesino está entre los habitantes de Medicine Creek y nadie volverá a dormir tranquilo. Justo en ese momento llega al pueblo el enigmático inspector Pendergast.
Nadie sabe quién le ha avisado, pero todos están seguros de que es el único capaz de descifrar el misterio de los espeluznantes asesinatos. Un misterio que llevará al inspector hasta el oscuro y tortuoso pasado del «apacible» pueblo.

La muerte de Jeremy Grove, famoso crítico de arte, es inexplicable. Su cuerpo fue encontrado en una habitación cerrada con llave desde dentro, con la marca de un crucifijo grabada en su pecho como una quemadura,
la huella de una garra en la pared… y un insoportable hedor a azufre… ¿Serán las marcas del diablo? Hasta los menos supersticiosos empiezan a hablar de un pacto con el maligno.
Para investigar este extraño caso, el inspector Pendergast tendrá que abandonar Nueva York y viajar a un pueblo de Italia, donde veinte años atrás cuatro hombres hicieron una promesa diabólica.
A partir de entonces Pendergast se ve obligado a enfrentarse con fuerzas desconocidas; él mismo parece ser la próxima víctima de una venganza abominable, a la que no está nada claro que pueda sobrevivir…

Tras la supuesta muerte del inspector Pendergast, enfrentado a su malvado hermano Diógenes (La mano del diablo), el detective D’Agosta cumple las instrucciones de Pendergast:
detener a Diógenes, que ha anunciado la comisión inminente de un espectacular crimen. Pendergast, amparado por su propia muerte, ha de moverse deprisa
y con gran riesgo para tender una trampa a su hermano: tendrá que convertirse en ladrón si quiere atraparlo.

El agente del FBI está encarcelado por culpa de su hermano, el malvado Diógenes, mientras este prepara su golpe más espectacular:
una masacre en el Museo de Ciencias Naturales de Nueva York el día de la inauguración de la tumba de Senef, recién restaurada por nuestra vieja conocida Nora Kelly.
¿Podrá Pendergast evitar la catástrofe y derrotar definitivamente al maléfico Diógenes?

Una diabólica presencia siembra el pánico en un lujoso trasatlántico: la nueva y endemoniada aventura del inspector Pendergast. Nuestro viejo conocido, Pendergast, y Constance, su protegida, investigan la desaparición de
un misterioso objeto sagrado, portador de una gran maldad, en un remoto monasterio tibetano. Una pista los conduce hasta un lujoso trasatlántico de 3.000 pasajeros, donde comienzan a sucederse una serie de crímenes espeluznantes.
Solo Constance, con el poder mental que ha adquirido en el monasterio, podrá enfrentarse a la oscura presencia.

Un periodista muere acuchillado en su piso, pero las cámaras de seguridad del edificio han registrado al asesino: se trata de un vecino ¡que había muerto dos meses antes!
El detective Pendergast está desconcertado, los asesinatos perpetrados por «muertos» se suceden y todas las pistas conducen a una sociedad secreta que vive aislada al norte de Manhattan.
Pendergast tendrá que recurrir a su antiguo tutor, monsieur Berin, experto en vudú y en religiones africanas….

Durante doce años Pendergast ha creído que la muerte de su esposa Helen, atacada por un león de crin roja en Zambia, no fue más que un trágico accidente.
Por casualidad vuelve a examinar el rifle que llevaba Helen aquel día fatídico y descubre que alguien había sustituido las balas por munición de fogueo.
Pendergast presiona a su amigo y aliado en el departamento de policía de Nueva York, el teniente Vicent D’Agosta, para que colabore con él en la investigación de un caso que les llevará a viajar a África y al sur de Estados Unidos.

Al investigar la muerte de su esposa, Pendergast descubre que en realidad no sabía casi nada de ella. En Pantano de sangre, la novela anterior, el lector descubrió que la muerte en África de Helen, la mujer de Pendergast, no había sido un accidente. Pero lo que averiguará en este libro es aún más asombroso. Pendergast y Judson Esterhazy, el hermano de Helen, viajan a Escocia para disfrutar de unos días de la caza del ciervo en los Highlands. La intención de Pendergast es obligar a Judson a revelarle todos los secretos de Helen y de su muerte. Pero Judson tiene otro propósito: matar a Pendergast. Un día de niebla espesa los dos se adentran en una zona pantanosa y Judson aprovecha la ocasión para pegarle un tiro en el pecho a Pendergast y dejarlo hundido en el lodazal. Sin embargo, antes de abandonarlo, le espeta estas palabras: «Helen está viva». Judson da por muerto a Pendergast e informa a la policía del accidente. Pero esta no consigue encontrar el cadáver. De vuelta en los Estados Unidos, Pendergast lucha desesperadamente por averiguar la verdad sobre Helen, la mujer a quien quizá nunca conoció. Descubre que la lengua materna de Helen fue el portugués, que nacio´ en Brasil, que su tío había sido el médico nazi de un campo de concentración y, lo más aterrador de todo, que tuvo que fingir su muerte porque, si no, lo que le esperaba era aún peor. Helen esta´ intentando esconderse de una organización maléfica que utilizará a Pendergast para llegar hasta ella.

Antes de embarcarte en un viaje de venganza, cava dos tumbas. Confucio Después de presenciar el rapto de su mujer en Central Park, el agente especial del FBI Aloysius Pendergast persigue desesperadamente a los secuestradores por el país hasta llegar a México. Sin embargo, todo sale trágicamente mal: los malhechores logran escapar, y Pendergast, destrozado, regresa a su apartamento en Nueva York para aislarse del mundo. Mientras tanto, en los hoteles de Manhattan se está cometiendo una serie de extraños asesinatos. En cada caso, las cámaras de seguridad captan imágenes claras de un joven pelirrojo, atlético, elegante y bien parecido que se mueve sin prisas por los pasillos de los distintos hoteles. Deja sus huellas, pelos y fibras en el escenario del crimen, pero siempre elude a la policía. Cuando el teniente Vincent D`Agosta acude a Pendergast, el agente no demuestra ningún interés por los hechos hasta que se fija en el modus operandi del asesino: escribe un mensaje en cada cadáver, y estos mensajes se dirigen solamente a él.

A los nueve años, Aloysius Pendergast ya se consideraba prácticamente un adulto y superior en todos los aspectos a su hermano Diógenes, de seis. Los hermanos se encuentran en la gran casa familiar de Nueva Orleans bajo la custodia de su tío Everett.
Cuando a los niños del barrio se les cae un diente, deben entregárselo a un viejo siniestro que habita en una mansión destartalada en una noche de luna llena. Si no lo hacen, las consecuencias pueden ser terribles, ya que el anciano les buscará para exigir su pago.
Aloysius, sin embargo, considera esta creencia infantil y risible, y decide demostrárselo a Diógenes y desafiarlos a todos. No obstante, el hermano mayor descubrirá que hay otro mundo donde la lógica y la razón pierden su fuerza, y rigen leyes totalmente diferentes.

Hace ciento cincuenta años, un oso aterrorizó a los habitantes de Roaring Fork, Colorado, y mató, y devoró a once mineros. Los esqueletos de ocho de las víctimas todavía se conservan en un almacén del pueblo convertido en una exclusiva estación de esquí.
Hacia esta localidad se dirige Corrie Swanson, la impetuosa y rebelde protegida de Pendergast, con la intención de estudiar los restos de los mineros y utilizarlos para escribir su tesis de criminología. En su primer día, el jefe de policía le presta todas las facilidades, sin embargo, al día siguiente, le informa de que ya no tiene autorización para investigar.
Encarcelada por no haber acatado tal prohibición, Corrie pide ayuda al agente especial del FBI Aloysius Pendergast. No está dispuesta a renunciar a esta investigación, sobre todo ahora que, tras haber observado las marcas de los huesos, está segura de que los mineros no murieron atrapados en las garras del legendario oso.
La aportación de Pendergast será aún más sorprendente: descubrirá una posible conexión entre la muerte de los mineros y un relato supuestamente perdido de Sherlock Holmes.

A las nueve y veinte de la noche llaman al timbre de la residencia neoyorquina del agente especial Aloysius Pendergast, y la fiel Constance Greene acude a abrir. En el umbral aparece Alban, el hijo de Pendergast, cuyo cuerpo atado con cuerdas gruesas cae estrepitosamente al suelo. Está muerto. Su padre sale a la calle y persigue sin éxito a un sospechoso coche negro. Un informe dictaminará más tarde que el cadáver no presentaba signos de violencia, ni restos de alcohol o drogas. A Alban le partieron el cuello en un crimen planeado al detalle e impecablemente ejecutado, obra de profesionales. Al día siguiente el teniente Peter Angler, encargado del caso, habla con el padre de la víctima y su actitud le desconcierta: Pendergast le informa de que apenas tenía relación con su hijo, se declara incapaz de especular sobre las causas del crimen y aparentemente no tiene interés en cooperar con la investigación policial. Pero, en cuanto llega a casa, Pendergast accede a la base de datos de homicidios no resueltos y localiza los resultados de ADN del llamado Asesino de los Hoteles, cuya brutalidad mantuvo en vilo a Manhattan hace año y medio. Solo tiene una pista: la gema encontrada en el estómago de la víctima.

El agente especial Pendergast acepta una investigación privada en Exmouth, localidad costera cercana a Salem. Tiene que resolver el robo de una valiosa colección de vinos propiedad del escultor Percival Lake y de su compañera Carole. Para ello viaja al lugar de los hechos acompañado de su ayudante Constance Greene. En la pared de la bodega de la casa, antigua residencia del farero, descubre un nicho con restos humanos muy antiguos. Lake comenta en ese momento que la proximidad de Salem, más la numerosa población de mosquitos chupasangre en las marismas que rodean Exmouth, han provocado gran cantidad de leyendas y rumores referidos al pueblo.

Entonces el cuerpo de una persona asesinada aparece en las marismas. La única pista es una serie de esculturas misteriosas. ¿Podrían tener estos símbolos demoníacos alguna relación con la colonia de brujas que vivían en las inmediaciones hace tiempo?

Puede que Constance sea la única que de verdad comprenda el peligro que tanto ella como Pendergast y los habitantes de Exmouth están a punto de afrontar…

Actualizacion!!!

Una trágica desaparición.

Tras un horrible enfrentamiento en las costas de Exmouth, Massachusetts, el agente especial Pendergast desaparece sin dejar rastro y los rumores de su muerte no tardan en extenderse.

Un sorprendente retorno.

Destrozada, Constance busca refugio en los antiguos aposentos de la mansión familiar, el número 891 de Riverside Drive, donde una oscura figura del pasado aguarda para capturarla.

Una persecución internacional.

Proctor, el guardaespaldas de Pendergast, se pone en marcha sin dilación siguiendo la pista al secuestrador de Constance a través de océanos y continentes, adentrándose en territorios desconocidos y hostiles con tal de salvarla.

Pero en un mundo en el que todo es blanco o negro nada es lo que parece.

Para cuando Proctor descubre la verdad se ha puesto en marcha una maquinaria aterradora. Aunque puede que sea demasiado tarde…

Actualizacion!!!

Cuando Grace Ozmian, la bella pero temeraria hija de un millonario, desaparece, la policía asume que se ha dejado llevar de nuevo por sus ansias de aventura. Hasta que encuentran en un almacén el cadáver sin cabeza.

Vincent D’Agosta lidera la investigación junto con el inspector Pendergast, pero ninguno de ellos está preparado para lo que les espera: un ser diabólico está aterrorizando el área metropolitana de Nueva York y Grace fue su primera víctima.

Antes de que el pánico se extienda, el agente especial del FBI tendrá que hacer acopio de sus habilidades para desenmascarar al enemigo de la ciudad que no duerme y vivir para contarlo.

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