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Elizabeth Bevarly – Varios Contemporánea

 
Nunca antes el multimillonario Marcus Fallon se había sentido hechizado. Pero cuando sus ojos se posaron en Della Hannan, una misteriosa y bella mujer, supo que tenía que ser suya. ¿Acaso no habían sido las casualidades lo que les había unido? ¿Por qué no aprovechar una oportunidad cuando se le presentaba? Pero una sola noche no había sido suficiente para Marcus. Después de decirle a Della que quería más, ella le explicó que no tenía planes de quedarse. El célebre soltero se encontró con que la única mujer a la que quería no tenía intención de dejarse atrapar en sus brazos.
El millonario del mes era un hombre preocupado por perder a su ayudante… Su eficiente secretaria y ayudante había hecho algo impensable que había dejado a Matthias Barton sin habla: se iba a trabajar… con la competencia. Matthias se sintió furioso, traicionado y, sorprendentemente, también algo celoso. ¿Cómo había llegado a sentir aquello por ella? El deseo inesperado que Kendall le estaba provocando hizo que tomara una decisión. Iba a recuperarla… fuera como fuera.


Audrey Finnegan era la mujer más torpe, hermosa y con peor suerte que Wheeler Rush había conocido nunca. También era su secretaria temporal. Su negocio estaba en la ruina y él solo tenía ojos para ella. Había entrado en su oficina y en su vida como un terremoto y había conseguido también que sus hormonas se disparasen sin control. Sabía que debía despedirla, pero la chica tenía un gran corazón y, por una vez, él sentía también el suyo…

¿Era él su príncipe? Sara Wallington no tenía claro que quisiera ser la acompañante del posible heredero al trono de su país. Resultaba que Shane Cordello, probable príncipe de Penwick, no era el tipo regio y sereno que ella había esperado, sino que era alguien demasiado alto, demasiado guapo, demasiado… Shane también estaba confundido por lo que sentía cuando estaba con Sara, y la cosa se complicó aún más cuando se vieron inmersos en una difícil situación de la que debían salir con la ayuda del otro. Pronto Shane se encontró luchando por un país que ni siquiera estaba seguro de sentir como suyo. Cosa que no le ocurría con la mujer que tenía a su lado…

¿La seguiría queriendo a pesar de todo?

En el instituto, Ava Brenner había sido la pesadilla de Peyton Moss durante el día, pero por la noche habían saltado chispas de otra clase entre ellos.

Dieciséis años después, el azar dio un giro de ciento ochenta grados. Peyton estaba a punto de llegar a una fortuna de mil millones de dólares, y Ava vivía de una manera mucho más humilde. Él necesitaba que ella le enseñara a desenvolverse en la alta sociedad, si lograban dejar a un lado aquella vieja rivalidad. Pero las cosas entre ellos llegaron mucho más lejos…

¿Descubriría Peyton el escándalo que la había dejado casi en la indigencia tantos años atrás?

La escapada de fin de semana de la joven Renee Riley al rancho El Destino Final, le dio a la obediente y virginal muchacha la oportunidad de estar muy cerca del hombre de sus sueños: más de un metro ochenta y cinco de erotismo puro y desenfrenado. Pero Garrett Fortune no era un vaquero cualquiera. Renee estaba segura de que él podía enseñarle a una mujer todo tipo de cosas. Aun así, le faltaba una semana para casarse con el hombre equivocado… a menos que fuera capaz de echarle el lazo al corazón de Garrett.

Griffin Lawless nunca había multado a nadie como Sarah Greenleaf. Esa divorciada de modales caóticos estaba haciendo estragos en su ordenada vida, y sus niños lo estaban volviendo loco. Pero aun así, no podía quitarse a Sarah de la cabeza. Aquel policía le había puesto una multa por exceso de velocidad. ¡Como si su pobre coche corriera tanto! Pero de repente, ese hombre molesto estaba en todas partes, y lo que le estaba haciendo sentir a ella sí que estaba totalmente fuera de la ley.

¡Su hermana gemela estaba embarazada y había desaparecido! De pronto, dependía de Rachel Jensen, la hermana más propensa a meterse en situaciones escabrosas, resolver los problemas de su gemela. Pero Rachel no había contado con Riley Hunter, sheriff de Oklahoma. Aquel misterioso y exótico hombre vestido de uniforme estaba convencido de que era ella la futura mamá desaparecida. Por eso Rachel se debatía entre continuar con la farsa para proteger a su familia o confiar en aquel honorable agente del orden que le había robado el corazón.

Aquello era lo que podía ocurrir cuando la sensatez desaparece Marnie Roberts, relaciones públicas, había pasado por malos momentos, pero aquel día estaba siendo el peor de todos. Se le había roto un tacón, se le había manchado el vestido y, para colmo, su clienta acababa de disparar a una persona. Aún peor: la víctima era el padre de un hombre al que Marnie conocía muy bien… Ocho años atrás, Marnie había vivido una experiencia inolvidable con Daniel Whittleson, un entrenador de caballos australiano. Pero, después de compartir una semana intensa de sexo espectacular y de un amor que ella había creído mutuo, Daniel había desaparecido sin despedirse siquiera. Ahora, Marnie debía viajar a Australia para defender a su peligrosa clienta… y enfrentarse de nuevo al hombre que nunca había sido capaz de olvidar.

Porque el derecho de nacimiento tiene sus privilegios, y los lazos de familia son muy fuertes
         Dos agentes del FBI fingen ser un matrimonio para descubrir una banda de traficantes de niños, pero pronto se dan cuenta de que la idea de un matrimonio real entre los dos es muy atractiva…
         Bridget Logan: ansiaba secretamente tener una familia, pero ser agente especial no le ofrecía muchas oportunidades de encontrar al amor de su vida… hasta que Samuel Jones le fue asignado como compañero… ¡y como esposo!
         Samuel Jones: cuando su ex mujer lo traicionó, Samuel juró que no volvería a comprometerse. Pero Bridget, trabajadora y concienzuda, le robó el corazón e hizo que se replanteara toda su filosofía del amor. Si seguía a su corazón, ¿conseguiría la felicidad que tanto se merecía?
         Un hombre perseguido andaba suelto y nadie sabía cuándo volvería a actuar. ¿Calmaría su amor por cierta enfermera del Hospital General de Portland a su alma vengativa?

¿Pueden un hombre y una mujer acostarse juntos y seguir siendo amigos? Como buenos amigos que eran, Becca Mercer y Turner McCloud fueron juntos a hipnoterapia para intentar dejar de fumar, pero el tratamiento no funcionó y ambos siguieron fumando. Lo que sí ocurrió fue que a partir de ese momento se acostaron juntos. El sexo era magnífico… y las cosas estaban empezando a cambiar entre ellos. Becca sabía que los amantes iban y venían, pero los amigos no. Ahora debía decidir si estaba dispuesta a sacrificar su amistad por sexo… por mucho sexo. ¿Cómo podría resistirse a una sugerencia tan indecente?

¿Que harías si ganases cinco millones de dólares pero solo tuvieses tres días para cruzar conduciendo el país para poder recoger el premio? Este es el delicioso dilema en el que se ve envuelta la heroína de Elizabeth Bevarly en su Encantadora, divertida y sexy novela. Dinah Meade convence a su guapísimo y sexy vecino para que le ayude a conducir desde San Francisco hasta Georgia, Mientras él desea durante todo el tiempo que su vecina llegue a considerarle un premio digno de ganar.

Yo, Jayne Pembrooke, debía estar loca. Erik Randolph, el soltero más solicitado de Youngsville, entró en la tienda en la que yo trabajaba, eligió un anillo para su futura esposa y después me pidió que me casara con él. Aunque sabía que nos casábamos para que él consiguiera esa herencia y no porque hubiera sido amor a primera vista, no pude evitar que se me acelerara el corazón al dar el “sí, quiero”. Al fin y al cabo, para mí casarme no era nada habitual.. ni tampoco lo era enamorarme de mi propio marido.

¿Cómo podía el soltero empedernido llamado Ramsey Walker concentrarse en su trabajo cuando vivía al lado de una belleza como Alexis Carlisle? Cuanto más conocía Ramsey a la aristocrática Alexis, más impulsado se sentía a perseguirla y a hacerla suya. Dado que la dama sentía debilidad por la cultura, él le enseñó el tipo de cultura que sólo puede enseñar un hombre de verdad. No obstante, cuando ella siguió guardando la distancia, Ramsey recurrió al arte… al arte de la seducción. Pero los irresistibles labios de Alexis, sus tentadoras caricias y su apasionada forma de amar acabaron cazando al cazador.

Sin reuniones y rodeado de playas desiertas, debería haber sentido pánico… pero no fue así Silas Duran era un duro empresario aquejado de dolores en el pecho, úlcera y la firme creencia de que todo el mundo debería trabajar tanto como él. Pero mientras sobrevolaba el Caribe rumbo a una importante reunión algo salió mal y acabó atrapado en una isla paradisíaca. La directora del único hotel del lugar, Hester Somerset, conocía bien a las personas como Silas porque ella había sido una de ellas. Dos años atrás, lo había abandonado todo: había cambiado el café y los antiácidos por la tranquilidad de unas increíbles playas de arena blanca. Pero eso era algo que no podía contarle a Silas porque la consideraría una irresponsable…

¿Es verdad eso que dicen de que todos lo buenos están casados… o tienen conexiones con la Mafia?
El nuevo vecino de Natalie Dorset era guapísimo pero hablaba y vestía de un modo muy peculiar. Se podía decir que Jack Miller no era el hombre que una deseaba presentarle a su madre, lo cual era razón más que suficiente para alejarse de él. El problema era que la casera estaba haciendo de Celestina de una manera nada sutil. Antes de que se le escapase de las manos la ligera… bueno, más bien desenfrenada pasión que sentía por aquel tipo, Natalie iba a averiguarlo todo sobre el misterioso Jack.

Para un tipo como él, acostarse con una belleza como ella no era más que una fantasía… La enfermera Rita Barone se sabía de memoria el cuerpo del taciturno cardiólogo Matthew Grayson: sus hombros anchos, sus manos fuertes, aquellos ojos que la cautivaban con sólo mirarla y aquel gesto de pocos amigos que la había seducido hasta hacerla entregarle su inocencia. Sin embargo, no sospechaba que él era el admirador secreto que había estado mandándole regalos. Matthew Grayson se sentía como un tonto. Todo un cirujano como él encaprichado con una joven enfermera… Pero, por muy inapropiado que resultara, no podía dejar de soñar con acariciarla, besarla, desnudarla…

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