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Emma Richmond – Varias Contemporaneas

Melly Morland había amado a Charles Revington desde siempre; y ahora estaba casada con él, vivía en una casa palaciega en Francia y esperaba un hijo.

Cualquiera pensaría que los sueños de la joven se habían hecho realidad. Pero Melly quería algo más: el amor de Charles.

Claro, eso era algo que no podía expresar abiertamente, pues si él llegaba a saberlo, creería que ella le había tendido una trampa. Por lo menos así, Melly podía estar con él por ahora…

Sin embargo, cuando naciera el bebé,

¿Cuánto tiempo más desearía Charles tenerla a su lado?

Todas las mujeres caían rendidas a los pies de Henry Sheldrake, pero el cínico abogado las consideraba un estorbo. No tenía inconveniente en admitir que las mujeres tenían un lugar en la vida, ¡siempre y cuando no fuera el que él ocupaba!

Ghita James era un caso aparte… desde el preciso instante en que la vio, la deseó, y Henry siempre conseguía lo que se proponía. Pero Ghita no estaba interesada en ser tan sólo una amante ocasional, aunque le resultara difícil resistirse a él…

Kerith no esperaba que Tris Jensen le gustara tanto, sin embargo resultó ser un hombre muy agradable… ¡Y muy atractivo!

Pero había oído tantos rumores sobre él que decidió resistirse a sus encantos. Con lo que no había contado era con su arma secreta: su maravilloso hijo, que además deseaba que Kerith se convirtiera en su nueva madre.
Si cabía la menor posibilidad de que las cosas entre ellos acabaran en boda, Kerith debía saber si todos aquellos rumores tenían algo de cierto.
¿Conseguiría que Tris confiara en ella lo suficiente como para contárselo… y que volviera a creer en el amor?

A Paris no le gustaban los actores, a los que juzgaba fatuos, egoístas, superficiales…

Oliver Darke parecía diferente, pero sólo eran apariencias. En el fondo, era como todo o, al menos, eso quería creer Paris, aunque nada le resultaba más difícil…

Oliver era encantador, amable, considerado…

¿Cómo podía ella luchar contra un hombre así?

A pesar de su determinación, no pudo evitar enamorarse de él, aunque sabía que el encanto de Oliver era superficial y que sólo se sentía atraído físicamente…

Los actores nunca se enamoraban y él no era una excepción.

Hasta el momento en que Leo se cambió a la casa de junto, Hilly había hecho lo posible por olvidar el pasado, pero el fornido australiano estaba decidido a recordarle sus errores pasados… ¿Qué interés podía tener en una chica quisquillosa, cuyo novio se burló de ella y escapó con su dinero? Quizá la preocupación de Leo era sincera y además sentía gran atracción por ella, ¿o acaso era la compasión la que lo obligaba a llamar a su puerta…? ¿Estaba Hilly a punto de sucumbir de nuevo a los encantos de un desconocido?

¡Aceptar las consecuencias de su accidente ya de por sí fue bastante difícil, pero ahora Lian además se encontraba viviendo en medio del caos!

De pronto, se esperaba que trabajara como ama de llaves del excéntrico multimillonario Jared Lowe y su travieso hijo, pero ella ni siquiera sabía cocinar… ¡y tampoco quería aprender!

Sin embargo, ¿cómo ignorar la atracción que surgió entre ella y Jared? Lian se tranquilizó pensando que sería una situación temporal, mas, llegada la hora,

¿Realmente sería capaz de partir?

Si Christian Hamilton hubiera tenido idea del lío en que se iba a meter, jamás le habría ofrecido ayuda a ese motociclista extraviado.

Pero, ¿cómo iba a saber que lo buscaban por robo y que su autocrático hermanastro lo perseguía?

Ahora este hombre, Richard Treherne, la seguía a ella.

Quizá debería convencer al insoportable Treherne de su inocencia para que no la considerara cómplice de su vagabundo hermano y la dejara tranquila

¿O acaso se estaba engañando ella misma?…

Cuando el hogar y el modo de ganarse la vida de Zoe Mitchell fueron destruidos por un incendio, la última persona que esperaba que la rescatara era David “Foster” Campbell.

De repente, el hombre al que había soñado y ansiado durante tanto tiempo estaba realmente allí, atento a todas sus necesidades…

Una vez que el trauma del siniestro comenzó a desaparecer, parecía que la vida de Zoe era perfecta y ella empezó a pasarla muy bien, descansando en la calidez y seguridad del afecto de Foster.
Hasta que su mundo se derrumbó.

Todo indicaba que Foster sólo estaba representando una comedia.

No había ni una sola persona que viviera en la ciudad y no estuviera haciéndose todas estas preguntas: ¿Quién era aquella mujer?

¿Sería la novia de Adam Turmaine, su esposa o sólo la niñera?

Claris Newman era, en realidad, la ayudante personal de Adam, pero sus funciones habían cambiado temporalmente. Entre fax y fax, informe e informe, también le tocaba cuidar del ahijado de Adam: Nathan.

Llegaría un día en que Nathan tendría que volver con sus padres. Pero, para entonces, tanto Adam como Claris seguramente ya habrían desarrollado un cierto gusto por la paternidad y estarían pensando en practicar por su cuenta…

Él es Aries, así que ten cuidado, está regido por Marte.
Cuando Neile, de signo Libra, se encontró conduciendo a Mackenzie y a su pequeño hijo a Yorkshire, estuvo tentada a creer que la astrología contenía cierta semilla de verdad. Cualquier relación con él sólo le traería pena y dolor, así que quizá fuera mejor que ella encontrara solaz en los planetas en lugar de admitir que la tensión que existía entre ellos pudiera deberse a otra cosa…

Nerina estaba decidida a unir a su hermano mayor, Refalo, con su mejor amiga, Gillian Hart.

Pero Refalo, un cínico millonario, no era un hombre que se dejara manipular y, sin duda, prefería elegir por sí mismo a sus parejas.

Sin embargo, Gillian estaba completamente impresionada, en pocos días había conocido a un hombre cautivador, había sido insultada, acusada de conspiración…

¡Incluso parecía que se había casado!

Nerina necesitaba un plan: ¡un rumor!

¿Qué mejor manera de convencerlos de que estaban hechos el uno para el otro que contar a todos que se habían casado en secreto?

Cuando el famoso empresario Nash Vallender heredó una casa medio en ruinas, decidió que era horade sentar la cabeza.

Tenía una casa, dinero… todo lo que necesitaba era la mujer adecuada.

Y, sin duda, la más adecuada era Phoenix Langrish, una preciosa morena de piernas interminables. La única mujer de la que Nash había estado a punto de enamorarse.

Pero Phoenix no estaba dispuesta a olvidar que él la había abandonado, dejándola sumida en la tristeza, cuando sólo tenía dieciocho años. Sin embargo, Nash lo tenía todo pensado, y sabía cómo conseguir que una mujer dijera “Sí, quiero” cuando lo que realmente quería decir era “no”.

Sébastien Foucard besó a su mujer y a su hijo, les dijo “hasta luego” y desapareció…

Desde aquel momento, la vida de Gellis dejó de tener sentido, pero con el correr del tiempo, fue aceptando lo inaceptable: que su marido, al que ella creía perfecto, la había abandonado por otra mujer.

Sébastien se había convertido en otro hombre… la amnesia le había robado su pasado.

No podía recordar a Gellis, y menos aún amarla. Pero ya que ella parecía saber más cosas de Sébastien Foucard que él mismo, permanecería con ella por su bien y el del que decían que era su hijo.

Pero Gellis deseaba su amor, no que simplemente cumpliera con su obligación…

Y tampoco quería un marido sólo para las Navidades…

Lo quería para siempre.

Bryony le contó a Dries que su sobrina Clare se había escapado con su propio hermano, Daniel Grant, al Lejano Oriente… y de inmediato se arrepintió. A Dries no le hizo gracia la noticia, pues Clare debía estar estudiando en una escuela de Suiza en ese momento y, en un abrir y cerrar de ojos, se encontraron volando a Bangkok. Bryony se dijo que debía evitar que ese gigante rubio acabara con su hermano, pero por otra parte, como ella y Dries no eran los mejores amigos, temía que él terminara retorciéndole el cuello a ella y a su hermano.

Rea Halton había tenido que buscar al atractivo Tano Cavallieri por pura necesidad, pero ahora era él el que parecía perseguirla a ella. Tano afirmaba que sus besos eran sólo parte de un experimento de su mutua atracción. Aunque fuera un hombre irresistible, rea debía mantener los pies en el suelo. Era su terreno, no sus labios, lo que le interesaba a ella. ¡Aunque Tano fuese una propiedad más caliente!

Hubo un tiempo en el que Rowan soñó que podría tenerlo todo: un hombre que amara y con el que compartiría su vida, la dirección de su propia empresa, hijos…

Pero su romance con Arden Harveson, un hombre de negocios de Boston, estaba condenado al fracaso desde el principio. Ninguno de los dos estuvo dispuesto a ceder y se habían separado con duras palabras.

Ahora, Rowan había ido a los Estados Unidos y, aunque un año de separación no había enfriado la pasión del uno por el otro, tampoco había calmado sus respectivos temperamentos. A Rowan, le parecía que aunque quisiera a Arden estaba a años luz de tenerlo.

-No tengo la menor intención de ponerte un dedo encima… a menos que sea para lanzarte de aquí.

Sam estaba segura de que Julie le había dejado todo a ella cuando murió, pero ahora Devlin Howe insistía en que la cabaña le pertenecía a él, y quería lanzarla junto con Robbie a la nieve.
Sam presentía que el corazón de Devlin era tan frío como el hielo de diciembre… ¿Cómo podía hacer que se derritiera?

Abby Hunter no tenía mucha experiencia en el juego del coqueteo, pero había decidido que eso tenía que cambiar, sobre todo después de conocer a un hombre tan sexy como Sam Turner.

Entonces él le hizo una oferta que sabía debería rechazar. Sam Turner no creía ni en el amor ni en el matrimonio, y lo único que le ofrecía era una aventura provisional, sin compromisos de ningún tipo. ¿Podría Abby persuadir a un amante tan reacio de que le diera una oportunidad al amor?

Garde Chevenay encontraba a su nueva empleada muy atractiva, pero no se atrevía a fiarse de ella. Hasta que no pudiera hacerlo, debía renunciar a la tentación…

Sorrel James también intentaba resistirse al guapísimo empresario; sabía que tener una aventura con su jefe sería una locura. Sin embargo, intentar negar la atracción que existía entre ellos no hacía sino aumentar la tensión sensual. Cuando Garde descubriera el pasado de Sorrel,

¿seguiría queriendo dar rienda suelta a su pasión?

Después de todo lo que soportó, la sugerencia de Peter de que hiciera un artículo sobre el turismo portugués le pareció a Kate un escape caído del cielo… hasta que descubrió que también la había nombrado su suplente en la Carrera de Great Port. Según las reglas, debía llevar como compañero al coequiper de Peter… su archienemigo, Adriao Carvalho Ferreira. La antipatía instantánea de Adriao hizo que Kate quisiera matarlo, especialmente ahora que él estaba dispuesto a creer en los reportajes sensacionalistas que hablaban de ella.

Si el prometido de Davina no la hubiera abandonado poco antes de la boda, no habría tenido aquel desastroso encuentro con Joel Gilman.

Cuatro años después de la única noche que compartieron, seguían sintiendo la misma irresistible atracción el uno por el otro. Pero ahora había otra mujer en la vida de Joel: su hija Ammy. La presencia de la niña le dio a Davina la oportunidad de experimentar lo que podría haber sido su vida con ese hombre y darse cuenta de qué era lo que realmente deseaba…

2 Comments

  1. AnnaB 18 abril, 2015
  2. AnnaB 19 abril, 2015

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